Yo vivía en la luna.
Cada cierto tiempo venia a la tierra a hincharme de su naturaleza, a tomar sus olores y a respirar el aire cerca de los arboles, ya que aca arriba no hay nada mas que reflejos, crateres y mares que ya se secaron. Me gustaria vivir que sea con un pescado comun y corriente. Poder tocarle las escamas cuando me levante en las mañanas y perseguirlo con los dedos del pie. Asi me gustaria mas darle comida a mis perros dálmatas y hacer la invertida.
Tambien extraño las sabanas. Aca son de arena, muy dificiles de hacer. Además me demoro casi 28 dias en encontrar mi cama, y cuando la encuentro se deshace en el polvo. Me acostumbre a que el sol me apagara la luz y a no tomar el agua. Solo a mirarla caer, sonar y reirse de mi a mis espaldas.
Ahora Me vine a la tierra y la verdad no paro de extrañar mi luna. La puedo ver solo de noche y debo que compartirla con 6 mil millones de pares de ojos. No me gusta tener que compartirla con la humanidad. Todos regalan un pedazo cuando la miran de tan lejos, y yo, cuando estaba arriba la queria de queso y sin ratones cerca. Hoy me la quiero tragar. Y creo que tampoco hay ratones cerca.
Pero la gracia ahora es que puedo leer sus cuevas y tambien creo que veo mi cama.